"Yo le quiero decir a la clase media chilena, que es el corazón y la columna vertebral de nuestro país, que en nuestro gobierno, nunca más le vamos a dar la espalda, siempre le vamos a dar la cara, porque es lo que necesita y es lo que merece".
En Estación Central y acompañado del Presidente de ChilePrimero, Alberto Precht, el candidato Sebastián Piñera dió a conocer sus propuestas, orientadas principalmente a la clase media y los sectores más vulnerables del país.
Estos compromisos recogen el trabajo de los más de 1.500 profesionales de los Grupos Tantauco. Piñera recalcó que el énfasis de su gobierno estará puesto en "una nueva forma de gobernar y reestableciendo la cultura de hacer las cosas bien".
"La Concertación ya tuvo su oportunidad, lleva 20 años en el Gobierno... Y yo les pido a los chilenos que nos den la oportunidad y también que sean parte de este gran proyecto de hacer de Chile un mejor país y de cambiar para mejor la vida de la gente", señaló el candidato de la Coalición por el Cambio.
El 5 de octubre de 1988 fue un día largo y de profundas emociones para Chile. Ese día el país se vio enfrentado a una encrucijada histórica y tuvo que optar entre dos caminos: prolongar por ocho años un régimen militar, que si bien hizo importantes modernizaciones que se mantienen hasta hoy, significó también dolor y sufrimiento para muchos compatriotas, o dar el paso valiente y audaz de tomar un lápiz y votar por el camino más rápido, directo y pacífico a la democracia.
La mayoría de los chilenos pensábamos que el camino más corto a la democracia era lo mejor para Chile, y por eso trabajamos y votamos con entusiasmo por el No.
Lo hicimos convencidos de que la democracia era nuestra forma natural de vida y convivencia y que, después de 17 años de gobierno militar, Chile no sólo estaba preparado para ella, sino que la necesitaba tanto como el aire que respiramos. Y también, porque sabíamos que cuando un grupo se eterniza en el poder, cualquiera sean sus intenciones y orientación, inevitablemente devienen la fatiga, los abusos y la incompetencia.
Recuerdo perfectamente bien que en ese tiempo muchos de mis amigos y de quienes hoy me apoyan no compartieron mi decisión. Pero la mantuve a firme. Así entiendo el liderazgo: defender con fuerza lo que uno cree mejor para Chile, aun a riesgo de contrariar a los propios adherentes.
Normalmente el paso desde un gobierno autoritario a uno democrático se hace en un ambiente de revolución, con caos político, crisis económica y violencia social. Pero en 1988 los chilenos tuvimos la sabiduría y grandeza de aprender de nuestros propios errores, fijar la vista en el futuro y poner por delante lo mucho que nos unía por sobre nuestras legítimas diferencias.
Contamos también con el patriotismo y la altura de miras de políticos notables a quienes les debemos mucho, como Patricio Aylwin, Edgardo Boeninger, Gabriel Valdés, Francisco Bulnes, Sergio O. Jarpa y Ricardo Rivadeneira. Con orgullo hoy podemos decir que en Chile todos, civiles y militares, gobierno y oposición, hicieron su aporte para hacer una transición que en muchos sentidos fue ejemplar.
Pero ésa es la transición vieja, la transición antigua. El Sí y el No, gracias a Dios, quedaron atrás y ya son parte de la historia. Veintiún años después Chile nuevamente se ve enfrentado a una encrucijada, y en pocas semanas más deberá optar entre seguir a media máquina, como está ahora, o iniciar con fuerza y voluntad una nueva transición: la transición joven, la transición del cambio, el futuro y la esperanza.
Sebastián Piñera y la Coalición por el Cambio han asumido el histórico compromiso de terminar con la indigencia en el año 2014 y dejar sentadas las bases para que Chile sea un país desarrollado y sin pobreza el año 2018, fecha de nuestro verdadero Bicentenario. Para cumplir tal objetivo se propone reformular MIDEPLAN, creándo el Ministerio de Desarrollo Social, cuyo objetivo fundamental será la superación de la pobreza.
El nuevo Ministerio tendrá la facultad de diseñar, coordinar y evaluar la política social mediante la aprobación de los programas sociales, transformándose en un contrapeso al rol que en este ámbito tradicionalmente ha desempeñado el Ministerio de Hacienda, a través de la Dirección de Presupuestos. De esta forma, se alinearán y potenciarán los programas sociales hoy existentes en diversos ministerios que están dirigidos a los segmentos vulnerables de la población. El nuevo Ministerio contará con dos Subsecretarías, una de diseño, coordinación y evaluación, y otra de administración y ejecución de servicios sociales.
Por otra parte, también se propone –previo traspaso de algunas de sus atribuciones al Ministerio del Interior, otros ministerios o directamente a los gobiernos regionales- la supresión del Ministerio Secretaría General de Gobierno. Dicho Ministerio se ha ido transformando en un aparato de propaganda política gubernamental y descalificación de opositores, crecientemente oneroso, que duplica las funciones de prensa y comunicación con la propia Presidencia de la República y demás Ministerios y que se encuentra permanentemente involucrado en forma indebida en la contingencia político partidista.
La propuesta apunta a generar un cambio de perfil en el modelo comunicacional de La Moneda, el que tendrá en el futuro rasgos propiamente informativos.