Le bastó un día al mando para desatar la polémica en las filas de ChilePrimero: su ejército de independentistas podría alinearse con Sebastián Piñera. Es su modo de hacer política, el mismo con el que este "ciber dependiente", de 27 años, pretende ser diputado por la Región Metropolitana.
Escrito por Muriel Alarcón - Revista kmcero
Hace dos semanas asumió como Presidente de ChilePrimero (CH1) y no ha parado. Que reuniones con militantes de su partido. Que prensa local en distintos puntos del país. Que, por lo menos, siete llamadas telefónicas al día con los chileprimeristas y ex PPD Fernando Flores y Jorge Schaulsohn. Que asesorías legislativas en el Congreso. Y así, sigue que sigue. Tiene 27 años pero aparenta 37. Ocupa camisa, pantalones de tela y zapatos. Pero el tema no le urge. Es más, aclara que se siente "un gallo común y corriente": se junta sagradamente con los amigos en un bar los jueves, tiene polola a la que, por lo menos, "le da un besito al día" y raya con los videojuegos en el computador.
Eso sí, es ciberdependiente. Si no lleva el notebook en la espalda anda con el Blackberry en el bolsillo. Sin conexión "se muere" y está seguro de que Internet es la futura plataforma de la democracia. Por eso le da igual que su nombramiento como Presidente haya pasado inadvertido en los medios: su Facebook se rebalsó de comentarios de "buena onda" y, con eso, quedó más que conforme.
Esta misma afición al cibermundo lo convirtió en director de El Morrocotudo, el primer diario online de periodismo ciudadano en Hispanoamérica, a fines del 2005.
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