"Estimados amigos: les envío un fuerte abrazo desde la región de Antofagasta, desde las tierras de mis padres y antepasados, para decirles que estoy muy orgulloso de que ChilePrimero -que tanto nos costó construír- no terminó siendo un proyecto instrumental a la elección presidencial, sino que por el contrario sigue vivo y con más fuerza articulandose en las regiones. Agradezco a los dirigentes nacional que tomen contacto con nosotros"
La situación terminal de nuestra educación pública no resiste más demagogia. Hay que aprovechar la claridad, franqueza y valentía del Gobierno al enfrentar con la verdad al Colegio de Profesores y sentarse a resolver los problemas.
Hoy se cumple el tercer día de paro del profesorado del sistema de educación pública, es decir del que atiende a los niños y jóvenes de menos recursos, a los más vulnerables. Los otros, los afortunados cuyas familias pueden financiar una educación están en clases, preparándose para rendir la PSU, soñando con un futuro mejor. El mismo sistema que en los últimos años ha perdido más del 25% de la matrícula a manos de los colegios particulares y particulares subvencionados porque los padres, aburridos con las huelgas y la mala calidad de la educación, han huido de ella.
Este paro es el cuarto en lo que va del 2009 y pone en riesgo el año escolar. La razón es siempre la misma: reivindicaciones económicas de los profesores, hoy bajo el pretexto de una deuda histórica que no existe y que se remonta a leyes dictadas en 1980 y 1981. Nunca hemos tenido una huelga de maestros exigiendo una mejoría de la calidad. Los promotores del paro son los mismos dirigentes que se comportan como sindicato de una fábrica de salchichas, indiferentes ante el drama que provocan a sus estudiantes, que se niegan a ser evaluados como corresponde, que no aceptan que sus salarios se vinculen al rendimiento y desempeño, que siempre tienen en la punta de la lengua un argumento para evadir su propia responsabilidad por la pésima calidad de la educación que imparten.
Pero sería injusto responsabilizar sólo a la directiva del Colegio de Profesores por la huelga. Si hemos llegado a este punto la culpa es también de los parlamentarios, de todos los colores políticos, que han alimentado la ilusión de una deuda histórica con tal de no arriesgar la pérdida de ningún voto. Por eso se formó una comisión en la Cámara de Diputados que sembró falsas ilusiones entre los maestros de que su demanda sería estudiada y, eventualmente, pagada. En dicha Comisión se jugó con las cifras, que oscilaron como un péndulo entre los 14 mil millones de dólares, o un 35% de presupuesto anual de Chile y un 8% del producto interno bruto, a los 2 mil millones de dólares.
Los profesores han sido bien tratados durante los gobiernos de la Concertación; bastante mejor que los alumnos para ser exactos. Sus sueldos han aumentado en más de un trescientos por ciento, muchísimo más que los del resto de los chilenos. Ello sin considerar las becas de capacitación, bonos y otras conquistas. Además fueron "rescatados" del ámbito del Código del Trabajo al que habían sido arrojados junto con el resto de los trabajadores en 1980 por el Estatuto Docente de 1992 que les concedió inamovilidad, carrera docente y dependencia salarial directa del Ministerio de Educación. Además de la construcción de cientos de nuevas escuelas, materiales adecuados de distribución gratuita y alimentación para los pupilos. Mientras tanto sus "clientes", es decir los estudiantes, se han tenido que conformar con una educación pública que va de mal en peor.
Los dirigentes actuales del Colegio nos quieren hacer creer que la razón de la mala educación pública es que hay otro tipo de colegios que son mejores que los municipales, donde los profesores si son evaluados y, si no lo hacen bien, tienen que irse y a los cuales todos quieren ingresar. Y por eso las emprenden contra el lucro. Es decir, que la solución es eliminar los recursos que se destinan a los colegios particulares subvencionados para entregárselos a los municipalizados, destruir lo que funciona bien para tratar de arreglar lo que funciona mal; eso sí, sin tocar ni con él pétalo de una rosa a los principales actores del proceso educativo, los profesores.
El gobierno también ha caído en esta trampa. No ha querido enfrentar los temas duros de la mala calidad de la educación y ha optado por el camino fácil: dictar leyes declarativas pero que poco ayudan a resolver los problemas. Así, por ejemplo, vincular las remuneraciones a desempeño individual y del establecimiento, destinar más recursos a los colegios buenos y cerrar los malos (municipales y subvencionados) trasladando gratis a los estudiantes a los colegios buenos, terminar con la inamovilidad del profesor, que la mala evaluación obligue a abandonar el aula de inmediato, premiar a los Directores de colegios de buen rendimiento, etc., no se tocan.
Pero toda crisis puede ser una oportunidad. Decir que la deuda histórica no existe no significa que no se pueda constituir una mesa de trabajo entre el Gobierno y el Colegio: Pero no para resolver cuánta plata recibirán esta vez, como ha ocurrido siempre antes, para que todo siga igual hasta la próxima huelga; sino que para convenir medidas drásticas que verdaderamente ayuden a mejorar la calidad de la educación, sin temas prohibidos y con concesiones verdaderas. Y, desde luego, poniendo término inmediato a la paralización por el bien de los estudiantes. Porque la situación terminal de nuestra educación pública no resiste más demagogia hay que aprovechar la claridad, franqueza y valentía del Gobierno al enfrentar con la verdad al Colegio de Profesores y sentarse a resolver los problemas.
La salida de Vivian Heyl de CONICYT, a pocas semanas de que finalice este gobierno, no soluciona nada pero sí es un reconocimiento de que la Concertación está haciendo muy mal las cosas y, por lo mismo, no debería continuar en el poder.
Cuando nos preguntamos cuál es el principal activo de un país, solemos responder algo como el petróleo, el turismo o el cobre. Rara vez escuchamos mencionar a la gente, el capital humano; sin embargo, ese es el factor clave del desarrollo: las personas. En Chile, el organismo responsable de "empoderar" al capital humano avanzado es CONICYT. Lamentablemente, su gestión durante los últimos años ha resultado deplorable.
Primero fue el inédito paro de científicos, luego serían las quejas de los becados estudiando postgrados en el extranjero, más tarde un grupo de técnicos fue enviado a estudiar a Canadá para constatar allá que no tenían el nivel de inglés requerido. A todo ello debemos sumar las reiteradas quejas y manifestaciones que se han producido desde el 2008 por parte de quienes postulan a las Becas Chile.
El gobierno finalmente ha reconocido este desastre y por ello Vivian Heyl ha tenido que abandonar la dirección de CONICYT. No obstante, tal decisión a estas alturas, faltando pocas semanas para que finalice este mandato, parece una burla.
Por su parte, Sebastián Piñera se ha comprometido a hacer crecer nuestra economía sobre la base de potenciar el emprendimiento y la innovación. Para ello nos proponemos, entre otras cosas, erradicar la ineptitud de organismos como CONICYT. Quienes detenten cargos públicos serán escogidos por sus méritos y no por compadrazgos, cuoteos ni otro tipo de discriminaciones.
Invitamos a las chilenas y a los chilenos a reflexionar sobre estos hechos y a convencerse que, efectivamente, no da lo mismo quién gobierna y que Chile se merece un gobierno que sepa hacer las cosas bien.
El fundador de ChilePrimero visitó la Octava Región, invitado con motivo del aniversario del diario La Crónica de Chillán, para ofrecer una exposición denominada "Nuevas Habilidades para las Provincias en un mundo Globalizado, Pluralista e Interconectado".
En la ocasión Fernando Flores apuntó a cómo las provincias pueden insertarse en el mundo globalizado de hoy, para interactuar en tiempo real con sus habitantes, más allá de las distancias que los separan.
El Senador Fernando Flores explica en esta entrevista en El Mercurio porqué es importante para Chile utilizar este tipo de herramientas como un "simulador de vida social" que abre enormes oportunidades para dar un salto en Educación y los Negocios.
En ChilePrimero hemos estado desarrollando un Programa de Formación en Liderazgo utilizando la plataforma del juego World of Warcraft, junto a la lectura de diversos documentos y ejercicios grupales en una comunidad de jóvenes de 18 a 29 años. Parte importante de lo que se produce allí tiene que ver precisamente con lo que sostiene Fernando Flores en esta entrevista: hablamos de los juegos, como "simuladores sociales" en contextos de aprendizaje.
Flores es enfático en señalar lo siguiente: "Necesitamos dar un salto en educación y también en la forma como se desarrolla la pequeña y mediana empresa. Para eso debe convivir con otra escala global. Estos juegos pueden ser una gran ayuda para eso, pues son catalizadores de conciencia ética y de trabajo perseverante. Además, estimulan el desarrollo de virtudes individuales y colectivas. Es un campo maravilloso para saber cómo y cuándo hay que actuar de manera personal y cuándo hay que hacerlo en grupo. Alguien va a tomar el liderazgo de esto en el mundo y Chile no puede darse el lujo de quedar afuera".
Los representantes del conglomerado llamaron al Ejecutivo a preocuparse de lo más importante de este conflicto: Que los niños vuelvan a clases a la brevedad.
Esta mañana senadores de la Coalición por el Cambio hicieron un llamado urgente al Gobierno a dar respuesta a la demanda de los profesores en el plazo más inmediato posible.
Al respecto Carlos Cantero sostuvo que "hay un déficit en la educación del que los cuatro Gobiernos de la Concertación no se han hecho cargo. Los profesores deben cumplir al 100% su deber de educar y el gobierno tiene la obligación de cumplir igualmente al 100% y oportunamente sus compromisos", afirmó el Senador por la Región de Antofagasta.
Por su parte Andrés Allamand recordó que "hasta el día de hoy, casi a un año y medio de la destitución de la Ministra Yasna Provoste, todavía no existe una verdadera conciliación de las cuentas del Ministerio de Educación."
"Pretender que el problema lo tienen las municipalidades es invertir el razonamiento normal y correcto de las cosas”, explicó el senador.