La promesa de Sebastián Piñera de otorgar un nuevo bono en Marzo, similar a los de la Presidenta Bachelet, causó escándalo en las huestes freistas para quienes esto es el equivalente a un cohecho, es decir, al delito de compra de votos sancionado por el código penal.
Escrito por Jorge Schaulsohn
Curiosa forma de razonar para una candidatura que se vende como la continuadora de las políticas de protección social del Gobierno, cuyo eje fundamental son, precisamente, la entrega de bonos. Aún más, durante toda la campaña se ha esparcido el rumor de que si Piñera llega a la presidencia, estas ayudas se terminarían; en otras palabras Frei dice que la única forma de mantener los bonos es votando por él, lo cual equivale a ofrecerlos. Cuesta comprender entonces porqué no sería "cohecho" para Frei prometer la mantención de los bonos, pero sí lo es para Piñera.
Podemos discutir si estos "ofertones" con cargo al erario nacional son una buena o mala política pública. Tal vez estos recursos se deberían destinar a fomentar la creación de empleos productivos que le garanticen a las familias un ingreso permanente. Pero lo que no es aceptable, es calificar de intento de comprar conciencias cuando lo hace uno y de gestos solidarios cuando lo hace el otro.
La verdad de la milanesa, es que el Comando de Frei acusó el golpe porque el ofertón de Piñera fue un potente desmentido a la campaña del terror implementada por Pablo Halpern, su asesor comunicacional, de que con el triunfo de la Coalición Por El Cambio se pondría fin a las políticas de protección social, lo que obviamente es falso.
Las campañas negativas son una técnica muy usada en otros países, principalmente en Estados Unidos. Consisten es desvirtuar todo lo que dice el adversario, descalificando sus propuestas y presumiéndole las más perversas intenciones. La idea es asustar al elector para que no vote por el rival y sí lo haga, a regañadientes, por el candidato propio. Este fue el sino que marcó las tres proclamaciones de Eduardo Frei por los partidos que lo apoyan este fin de semana. Todos los discursos versaron sobre las siete plagas de Egipto que caerían sobre la República de Chile, si la Concertación llegara a perder el poder.
Tenemos que impedir a toda costa, aullaba Juan Carlos Latorre, que el poder del dinero y el poder político se consoliden en una sola mano (como si las instituciones democráticas que hemos construido durante estos veinte años no existieran); Escalona no se quedó atrás, señalando que en cada rincón de Chile habrá un socialista dispuesto a conjurar el mal que representa la alternancia en el poder. Dicho de otra forma, voten por mi, no porque tengo las mejores ideas sino porque soy el mal menor, porque mi adversario representa el caos, la vuelta al pasado, el fin de la libertad. ¡Porque la suma de mis pecados palidecen ante las desgracias que nos esperan a partir de marzo del 2010 si Eduardo Frei Ruiz Tagle no es presidente de Chile por segunda vez!
Pero Piñera no es la única encarnación del mal. Comparte el cetro con MEO, quien tampoco tiene derecho a gobernar porque es, según los estrategas de Frei, un aventurero personalista, ambicioso y desleal. Ambos son autores de la misma felonía, ser candidatos altamente competitivos que amenazan a los viejos tercios con la pérdida del poder.
Es en momentos como éste, cuando es importante recordar que en toda elección lo que está en juego es el futuro y no el pasado: la esperanza de un futuro mejor, no el temor.
Foto: La Nación































Personalmente creo que resulta fundamental dar a conocer la verdad, frente a tanta mentira en el sentido de que Sebastián Piñera eliminará las políticas sociales; sin embargo, me parece poco decoroso publicitar un bono por un monto definido y con una fecha tan próxima.
Sin duda es positivo que un candidato a la presidencia sea muy claro y específico con relación a su programa, metas y objetivos, pero cuando ello se presta para que se le acuse de cohecho, es muy posible que se haya cometido un error. En lo concreto: humildemente, yo no habría recomendado publicitar este bono.