Tras la violación y asesinato de la menor Francisca Silva, se ha planteado reponer la pena de muerte. Hechos escalofriantes, como el que hemos conocido recientemente, hacen que mucha gente se exprese y demande lo que considera la sanción más dura para evitar que este tipo de crímenes siga ocurriendo.
Escrito por Eduardo Bastías - Secretario General ChilePrimero
Aún así, la legislación, y muy en particular la relativa a la pena de muerte, debe ser desarrollada atendiendo a fundamentos racionales y técnicos.
Todos los argumentos a favor de la pena de muerte han probado ser falaces. No hay una correlación inversa entre la ocurrencia de este tipo de crímenes de alto impacto y la aplicación de dicha pena. Cuando se aplicaba la pena de muerte había tantos o más crímenes de este tipo que ahora y, en consecuencia, sería falso que – al reponerla – dichos crímenes vayan a disminuir.
Tampoco es exacto que la sanción más enérgica sea la muerte, ya que la cadena perpetua efectiva es un castigo extremadamente duro y largo. Más aún, aunque efectivamente la pena de muerte fuera la sanción más drástica y aunque permitiera disminuir la criminalidad, aún así subsiste la pregunta ética: ¿Está facultado el Estado para matar a sus propios ciudadanos en determinados casos? Creo que ello no es concebible; sin embargo, aunque se piense distinto, el hecho es que los argumentos que se esgrimen carecen de fundamentos sólidos.
Que las dramáticas circunstancias en que Francisca fue abusada y perdió la vida no nos hagan perder la cabeza.
Publicado en El Mercurio
Foto: pablodf

















































