Chile está enfermo y Frei no podrá curar la enfermedad que no fue capaz de curar durante su anterior mandato, cuando aún no se había ramificado ni había llegado a los extremos que vemos hoy.
Alguien dijo que la política es el arte de lo posible. Hicimos todo lo que pudimos por posicionar a Fernando Flores en las encuestas y no lo logramos. Una lástima para el país, pero así es la democracia.
Pensamos que la Concertación ha hecho una obra muy importante; ha hecho crecer al país y ha incrementado notoriamente el acceso de la población a la vivienda, la salud y la educación. Pero mejorar el acceso muchas veces ha significado disminuir la calidad. En efecto, la calidad de las viviendas básicas es deplorable, la salud pública es tan mala que cuando el Ministro de Salud sufre un pre-infarto se interna en una exclusiva clínica privada y las escuelas pobres de Chile son las peor evaluadas de toda América Latina.
Por otra parte, el eslogan de la Concertación, "Crecimiento con Equidad" se ha quedado sólo en eso, un eslogan. Mientras que en Chile el 10% más rico gana casi 30 veces más que el 10% más pobre en los países desarrollados, que aspiramos imitar, esa proporción es de unas 10 veces. En otras palabras, tenemos menos equidad que el promedio de muchas economías todavía más neo-liberales que nosotros.
Lo peor es que la permanencia de la Concertación en el poder por casi dos décadas ha permitido la instauración de una "cultura de la corrupción" que se traduce en una burocracia de cuoteos, pitutos y arreglines. Ello ha mermado incluso la capacidad de nuestra gestión pública al impedir la meritocracia. Durante los últimos años se han hecho intentos aislados de revertir esto y se ha comenzado a incorporar a profesionales muy competentes, incluso militantes de partidos de oposición, en cargos públicos. Pero la corrupción sistémica es un problema cultural muy difícil de superar: En un cajón de manzanas podridas las pocas sanas no tienen buenas perspectivas. Es un tema de masa crítica.
Por todo ello creemos que otro gobierno más de la Concertación sería nefasto para el país. Es cierto que valoramos, y mucho, a líderes como Frei, Insulza, Lagos, entre otros; sin embargo, nos damos cuenta que lo que enfrentamos como país no es un problema de liderazgo personal sino que va mucho más allá; algo que ni Bachelet, con todo lo bien intencionada que es, ha podido resolver ni nadie de la Concertación podrá. Ciertamente Frei no pudo revertir esta descomposición durante su mandato, cuando aún no era tan evidente ni extendida. Menos podrá hacerlo ahora que se ha ramificado como un cáncer. Por el contrario, aunque sea por inacción, Frei, de hecho, contribuyó a que esta enfermedad empeorara durante su período.
En definitiva, se requiere que la Concertación abandone el poder, así de simple. Por otra parte, confiamos en que Sebastián Piñera nos dará las garantías que necesitamos para tenerle confianza y creer que, efectivamente, implementará un gobierno de unidad nacional, en el que se sentirán representados personas que históricamente han votado por la Concertación. De ser así, nos sumaremos a su candidatura. Ese es el mandato que hemos recibido democráticamente de nuestras bases durante el Consejo Nacional en que asumió la Directiva que lidera Alberto Precht. Porque Chile necesita un cambio y Chile se merece el cambio.
Escrito por Eduardo Bastías, Secretario General ChilePrimero
- Foto: Palacio de La Moneda de jclabbe







































Soy un Joven de 21 años y he seguido (como espectador) desde sus inicios a chileprimero, soy un total convencido de que esto es lo que chile necesita y que la clase política tiene un tumor maligno que hay que extirparlo, pero cuando comenzamos entablar conversaciones con personajillos como Piñera siento que esto se transforma en un sueño efímero, y que el discurso esperanzador que se promulga sobre un nuevo partido que pretende cambiar la política chilena, queda totalmente invalidado.